A mí nunca me gustaron especialmente los Beatles, pero desde ‘Across the universe’ los veo con otros ojos. Y aquí me encuentro, respondiendo mails pendientes y reorganizando un poco mi vida y mi casa, con la banda sonora de fondo.

Mi madre e Isabel partieron, y me dejaron un vacío importante. Las acompañé al aeropuerto y me volví en el tren echándolas de menos (en la foto podéis haceros una idea). Han sido unos días muy divertidos y ¡bien newyorkinos!, como diría alguien que yo me sé. Sin embargo, como siempre pasa, nunca aprecias realmente lo que tienes hasta que se va.
Ahora me encuentro en un período de reflexión, de lectura y de tranquilidad. Estoy empezando a disfrutar lo que significa vivir sólo y tener mi propio espacio en el que nadie puede molestarme ni perturbarme.
El otro día andaba por la calle cuando de repente tuve uno de estos momentos de revelación. Me di cuenta que estaba en New York, viviendo una meta que tenía en mente desde hace muchos años. Estos instantes, que surgen de vez en cuando, me recuerdan lo afortunado que soy, y que la constancia y el trabajo me están llevando por el camino que quiero seguir.
Esta experiencia me está dando la oportunidad de ver mi vida y mis objetivos con más perspectiva, además de hacerme madurar y crecer, tanto como persona como actor. En definitiva, que es importante disfrutar de cada momento porque la vida se nos escurre entre los dedos y cuando nos queremos dar cuenta ha pasado mucho tiempo.

Ayer estuve viendo una película que me emocionó. ‘The Diving Bell and the Butterfly’ está dirigida por Julian Schnabel (director de ‘Before night falls’, la primera nominación al Oscar de Javier Bardem). Está basada en una historia real de un hombre que, tras un derrame cerebral, queda vegetal. La única forma que tiene de comunicarse es parpadeando uno de sus ojos.
La película resulta muy interesante porque escoge el punto de vista del protagonista para contar casi toda su historia, lo que inmersa al espectador en un mundo de sensaciones, colores y sueños muy evocadores y emocionantes. A través de la voz del protagonista vamos descubriendo cómo era su vida y sus relaciones antes del incidente y cómo cambia todo cuando se ve postrado en la cama del hospital. Da mucho que pensar.
Dejaré de pensar y reflexionar un rato, que cansa, y me pondré a cantar un poco…
There’s nothing you can do that can’t be done
Nothing you can sing that can’t be sung
Nothing you can say but can learn how to play the game
It’s easy
There’s nothing you can make that can’t be made
No one you can safe that can’t be safe
Nothing you can do but you can learn how to be in time
It’s easy
All you need is love